Aires de incertidumbre en la Eurozona: ¿brisas frescas o tempestades?

Revista Digital Canarias EmpleaArtículo, Coyuntura Económica

Autores: OBECAN


Aires de incertidumbre en la Eurozona: ¿brisas frescas o tempestades?

En los tiempos actuales, la Eurozona está sujeta a riesgos externos, de carácter político y geopolítico. La posible salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) que se decidirá en el referéndum que se celebrará este jueves, 23 de junio de 2016, podría poner en cuestión al conjunto del espacio integrado, dando eco a las voces de los detractores del euro y transmitiendo una imagen de debilidad y vulnerabilidad. De esa manera, se aceleraría las fuerzas centrífugas y otros países podrían comenzar a plantearse la idea de marcharse o, como mínimo, obtener condiciones especiales poco viables.

A la inestabilidad de su situación política y económica, el peligro de sufrir nuevos ataques terroristas, los problemas de Grecia y el conflicto de Ucrania, se le ha unido una crisis social y humanitaria sin precedente en las últimas décadas. El origen de estos movimientos migratorios es múltiple, pero algunos de sus destinos principales son los países desarrollados de Europa occidental.

Como es sabido, la oleada de protestas de algunos de los países Árabes se ha traducido en inestabilidad política y económica, así como en conflictos armados y caos social, desencadenando una corriente migratoria, de incalculable coste humanitario, proveniente del Norte de África. El fenómeno es enormemente complejo y supone un gran desafío para Europa, con importantes consecuencias económicas, políticas y sociales. En ese sentido, frente a los beneficios económicos que podrían plantear esos flujos migratorios, debido a la entrada de población joven que combatiría el problema del envejecimiento de Europa, no se puede descartar la aparición de nuevas tensiones que alimentarán el descontento político y social, generando grietas de inestabilidad hasta ahora inexistentes.

Como señala el Servicio de Estudios del Grupo BBVA, la inmigración abre para Europa una serie de retos y oportunidades. La capacidad de reacción del espacio integrado para hacer frente a esta nueva situación determinará el resultado final. Desde esa perspectiva, para que el efecto sea positivo, la respuesta europea ha de aunar esfuerzos y marcar prioridades, requiriéndose una adecuada coordinación orientada a afrontar esos problemas y buscar soluciones antes de que sea demasiado tarde. Las dificultades de la Unión Europea, a la hora de actuar y llegar a una solución conjunta e integral, podrían poner en tela de juicio los principios de solidaridad, igualdad y libertad que la definen.

La adecuada o inadecuada respuesta a estos grandes retos supondrá, o bien generar una “brisa fresca” que sirva como nuevo incentivo para seguir avanzando en el camino de la unión, o bien activar “tempestades” que frenarían la marcha del proceso de integración plena.

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